Tejido de algodón y lino para muebles tapizados, con una textura de apariencia natural. Una opción para sofás, sillones y cabeceros de tonos suaves.
Terciopelo sintético de poliéster con tacto suave y variaciones de luz sobre el pelo. Un tejido para dar profundidad al color de sofás, sillones y cabeceros.
Chenilla lisa para sofás, sillones y camas tapizadas, con mezcla de poliéster, acrílico y viscosa. Su textura aporta relieve suave sin añadir un dibujo estampado.
Terciopelo de algodón puro con superficie de pelo y reflejos cambiantes. Su textura realza curvas, cojines y capitoné en muebles tapizados de carácter decorativo.
Tejido de chenilla con mezcla de algodón y viscosa para muebles tapizados. Su textura añade relieve a superficies de asiento y respaldos de distintas formas.
Tejido jacquard con algodón, viscosa, acrílico, lino y poliéster. Una mezcla de fibras que aporta textura y dibujo a tapicerías de sofás, sillones y camas.
Tejido de damasco para tapicería, con un motivo decorativo que destaca sobre respaldos y cojines. Una opción para coordinar muebles clásicos con textiles lisos.
Tejido de tapicería tipo gobelino, compuesto por algodón y poliéster. Su estructura decorativa permite dar protagonismo al motivo en sofás, butacas y cabeceros clásicos.
Tela satinada de poliéster y viscosa para tapicería. Su superficie refleja la luz de forma suave y aporta una textura distinta a la de una trama mate o una chenilla.
Tejido de aspecto liso con un 60 % de poliéster ignífugo y un 40 % de poliéster. Una opción de tapicería para valorar composición, textura y requisitos del proyecto.
Piel plena flor de tacto suave y superficie de apariencia discreta. Su acabado acompaña formas contemporáneas y líneas clásicas con un protagonismo natural del material.
Piel de aspecto moteado con un ligero efecto bicolor, pensada para aportar matices al tapizado. Su superficie introduce variación visual más allá de un tono uniforme.
Piel de anilina para tapicería, con un grosor aproximado de 1,0 mm. Una superficie cuyo acabado conviene valorar de cerca al elegir el color y el cuidado del mueble.
Piel para tapicería de grano sencillo y color uniforme, con un grosor aproximado de 1 mm. Su superficie discreta permite destacar la forma y las costuras del mueble.
Piel de grano grueso y color uniforme para muebles tapizados. Su textura marcada y grosor aproximado de 1,6 mm dan presencia a superficies amplias y redondeadas.
Piel de grano natural y color uniforme con un grosor aproximado de 1,2 mm. Su textura aporta detalle al tapizado sin recurrir a un efecto bicolor pronunciado.
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